Pasado, presente y futuro de la crisis: cómo acelerar la recuperación

Clausuramos las actividades del 44º Curso de CEMIDE con una interesante reunión-coloquio sobre “Pasado, presente y futuro de la crisis: cómo acelerar la recuperación”.

Para ello, contamos con la colaboración de Juan Ramón Rallo, Doctor en Economía por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid y Licenciado en Derecho por la Universidad de Valencia. Actualmente es profesor en el centro de estudios OMMA, en el centro de estudios ISEAD y en la Universidad Católica de Ávila. Es director del Instituto Juan de Mariana y analista económico de es.Radio y de diversos programas de televisión y colaborador habitual en prensa con El Confidencial y La Razón.

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Giménez Barriocanal intervino ayer en una charla en la que abordó la relación Estado-Iglesia a través de los tributos

La Iglesia, que recibió 250 millones de los tributos por IRPF de 2016, realiza una labor social que atañe a decenas de miles de personas y contribuye a la riqueza nacional con su aportación al PIB, que solo el derivado de sus bienes de interés cultural reporta al país 22.000 millones de euros. Asimismo, la Conferencia Episcopal calcula en 9.900 millones su contribución al PIB por las actividades y peregrinaciones religiosas; y le posibilita un ‘ahorro’ al Estado de 2.500 millones de euros, dado que una plaza en la enseñanza concertada cuesta “la mitad” que en la pública. “Solo eso multiplica por diez el beneficio por la Renta”.

Quien así se expresa es Fernando Giménez Barriocanal, presidente de la COPE y vicesecretario general de Asuntos Económicos de la Conferencia Episcopal. Giménez Barriocanal ha ilustrado de esta manera el aporte a la sociedad que realiza la Iglesia católica para enmendar el lugar común de que es beneficiaria neta de los tributos sin aportar nada a cambio, algo que considera falso. “En el conjunto de su actividad, la Iglesia católica revierte a la sociedad más de lo que recibe”, ha dicho.

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Cantabria aportó a la iglesia, vía IRPF de 2016, cerca de cuatro millones de euros a través de las 108.000 declaraciones en las que el contribuyente aceptó asignar a este fin parte de sus impuestos. Es prácticamente la misma cantidad que la Iglesia ha remitido a su diócesis santanderina para el sostenimiento de su actividad pastoral y social.

“La Iglesia tiene un régimen en los acuerdos de 1979 que es muy inferior a los que se derivan de la Ley de Mecenazgo de 2002, entre ellas fundaciones y otras confesiones religiosas como el islam, el judaísmo y el protestantismo”, señaló. “Decir que la Iglesia tiene un régimen fiscal privilegiado es no haberse leído el artículo 15 de la Ley de Mecenazgo”.

Negó que la Iglesia sea una ‘privilegiada’ en cuanto a las exenciones del impuesto de Bienes Inmuebles y añadió que solo afecta a una parte de su patrimonio y que esta parte se rige por la legislación de la que también se benefician otras fundaciones. En aquellos bienes no exentos “pagamos IBI igual que los demás”.

Giménez Barriocanal defendió que la Iglesia tenga derechos a beneficios fiscales por dedicarse a sectores no lucrativos, ya que es una institución que está al servicio de la sociedad “y ésta la protege para que pueda seguir ayudando”.

 

Atención social en Cantabria

El ponente dio cuenta del esfuerzo que hace la Iglesia en Cantabria por prestar atención social y la contrapartida que ello supone: 16 casas de atención a ancianos y enfermos (1.994 personas asistidas); dos centros de rehabilitación de toxicómanos (300 personas al año); un centro de asistencia a inmigrantes (3.000 acogidos cada año); dos centros para dar de comer y alojamiento a personas en situación de exclusión (5.000 atendidos); 52 Cáritas parroquiales (6.000 beneficiarios); y centros de tutela a la infancia. En España, dependen de la Iglesia 9.000 centros asistenciales.

El vicesecretario de Asuntos Económicos dio cuenta del ejercicio de transparencia que la Iglesia hace con los fondos tributarios que recibe: dispone de acceso web al destino de dichos fondos, publica anualmente una memoria y facilita información detallada a los órganos de fiscalización del uso y destino de la asignación.

“La Iglesia es la misma que anuncia la fe, reconoce sus errores, sus pecados, que todos somos humanos y que a veces todos hacemos cosas tremendas, pero junto a eso, también quiere dar a conocer todo lo que hace por la sociedad, que es mucho”, concluyó.

¿Debe el Estado seguir colaborando en el sostenimiento de la Iglesia?

Continuamos las actividades del 44º Curso de CEMIDE con una interesante reunión-coloquio que celebraremos sobre “¿Debe el Estado seguir colaborando en el sostenimiento de la Iglesia?”, en la que contaremos con la excepcional participación de Fernando Giménez Barriocanal, Vicesecretario General de Asuntos Económicos de la Conferencia Episcopal Española, Presidente de la Cadena COPE y Profesor Titular de Economía Financiera y Contabilidad de la Universidad Autónoma de Madrid.

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En una España aconfesional y moderna, ¿tiene sentido que el Estado siga colaborando en el sostenimiento de la Iglesia?, ¿no se trata de privilegios de una época anterior?, ¿qué privilegios fiscales mantiene la Iglesia?, ¿en qué se fundamentan?, ¿aporta hoy en día la Iglesia algo a la sociedad tanto a nivel nacional como en Cantabria?, ¿es transparente la Iglesia en sus cuentas?, ¿a quién rinde cuentas y cómo? Y, en definitiva, ¿quién financia a quién? Estas y otras preguntas serán objeto de la conferencia donde podremos conocer el otro lado de la vida de la Iglesia.

“La UE sigue mereciendo la pena y hay que reformularla sobre nuevas bases”

El catedrático de la UC, José Villaverde, hizo balance de 30 años de europeísmo en una conferencia organizada ayer por CEMIDE y la UC.

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El catedrático de la UC José Villaverde se mostró ayer tarde partidario de una reforma en profundidad de las bases económicas, sociales y políticas de la Unión Europea, desde el convencimiento de que la Unión ha dado mucho a España y seguirá contribuyendo a solucionar los problemas del país.

 

Por el estado de ánimo de desafección ante la Unión Europa, el catedrático rompió ayer una lanza por su pervivencia y abogó por su reforma.

 

Villaverde expresó ayer este deseo en una conferencia de CEMIDE y la Universidad de Cantabria en la Facultad de Económicas, del mismo modo que consideró que es la crisis de la Unión la que ha hecho posible el auge de populismos, la salida del Reino Unido de la UE, conocida como ‘Brexit’, y la pérdida de peso de Europa en el ámbito internacional

 

“La actual Unión Europea está en horas baja –dijo-, por contradicciones internas, deficiencias de diseño y falta de liderazgo. Junto con la crisis económica, ello ha dado lugar al auge del populismo, al Brexit y la falta de peso de la UE en el ámbito internacional”.

 

Las nuevas bases para el relanzamiento de la UE son, a su entender, de tipo económico, como la unión bancaria y fiscal, una mayor comunitarización de las políticas y la mejora de los mecanismos de solidaridad; de tipo social, como la mayor penetración de lo social en todas las políticas y el incremento de la participación del ciudadana en la toma de decisiones; y de tipo político, quizá la más compleja y difícil, según dijo, y que consistiría en democratizar más las instituciones y en especial el papel del Parlamento Europeo, haciendo más vinculante sus decisiones y eliminando las posibilidades de veto de los países. Se necesita, por último, “contar con líderes carismáticos que crean en una Unión auténtica”, añadió.

 

La UE como parte de la solución de los problemas sigue siendo algo válido. Para el profesor Villaverde hay problemas a corto plazo, como “una recuperación económica, que traiga una recuperación de empleo de calidad”, y a medio plazo, como “un cambio de modelo productivo sustentado en continuas mejoras de la competitividad, no basadas mediante devaluaciones salariales, sino mediante innovación”, que son resolubles en el marco de la UE.

 

“Creo que la Unión puede ser un elemento fundamental en estos retos. Es una de las zonas del mundo donde más ha crecido la riqueza y han florecido los derechos. Para que esto sea así hay que afrontar los problemas que producen desencanto y  euroescepticismo. Pero no aplicando soluciones de ayer a problemas de hoy. Se requieren nuevas bases firmes”, indicó.

 

De lo que la UE ha dado a España, Villaverde recordó “el subidón colectivo de

autoestima” por la ruptura del aislamiento y el aval a la incipiente democracia. En el ámbito político, destacó el fortalecimiento de la democracia, condición sine qua non para el ingreso en la UE. Y desde el punto de vista social, la participación ‘normalizada’ de España en todo el mundo.

 

Ya entrando en números, Villaverde subrayó que “nuestra integración ha sido crucial en nuestro proceso de convergencia real con Europa”. “En términos de renta per cápita, España tenía en 1986 una renta que equivalía al 70% de la media comunitaria; hoy es del 90%. Se ha producido un salto enorme y supuso un factor decisivo de modernización”, dijo. Añadió que España ha sido receptor neto de fondos comunitarios que cada año venían a equivaler al 1% del PIB del país, 150.000 millones de euros solo hasta 2013. “Nos ha permitido tapar muchos agujeros, pero dos han sido importantes: modernización de las infraestructuras y reestructuración del sistema productivo”.

 

Pero también ha habido sacrificios importantes, y citó la reestructuración industrial, la adaptación agraria a la PAC y el tipo de respuesta que ha dado la UE a la crisis económica.

 

El conferenciante Villaverde estuvo acompañado en la mesa de la sala Gómez Laá por el decano de Económicas, Pablo Coto, el presidente de Autoridad Portuaria de Santander, Jaime González, el profesor Pedro Casares y la vicepresidenta de CEMIDE, Ana Campos.

“Cantabria debería tener un crecimiento del 3,2 o 3,4% y no conformarse con el 2,5%”

“La economía de Cantabria tiene una serie de ventajas, como es un desempleo por debajo del de otras autonomías, pero tiene que ser una economía que las aproveche mejor. El principal escollo es que tiene una fiscalidad muy agresiva con las pequeñas y medianas empresas con respecto a otras regiones cercanas e incluso con países que están a una hora y media o dos horas en avión. Es una pena porque resta potencia. En Cantabria hay déficit de inversión que debería apoyarse con una fiscalidad más positiva”.

 

Quien así habla es Daniel Lacalle, economista y divulgador habitual en medios de comunicación, que intervino en nuevo acto en el que disertó sobre las Oportunidades para la economía española en la era Trump.

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Para Lacalle, Cantabria debería tener más ambición en sus expectativas de crecimiento y no conformarse con el 2,5% de media nacional que se vaticina.

 

“Las previsiones de crecimiento de Cantabria para 2017 se sitúan en línea con el conjunto del país, un 2,5% -explicó-. Pero Cantabria debería tener un crecimiento cercano al 3,2 o 3,4%, atendiendo el gran potencial que tiene. Conformarse con el 2,5% no es bueno para España ni para Cantabria”.

 

No obstante, quiso dar un mensaje optimista y resaltó el comportamiento de las pequeñas y medianas empresas y las relaciones internacionales como dos factores muy importantes de la economía regional.

 

“La economía de Cantabria tiene una serie de factores muy positivos, como el avance del sector exterior y el incremento de las pymes por el crecimiento de la demanda interna. Más de la mitad de las empresas esperan una mayor facturación y una mejora del empleo”, resaltó.

 

2017, un año tranquilo

 

Al igual que otros intervinientes en las jornadas de CEMIDE, Lacalle considera que existe una incertidumbre internacional, derivada de los cambios políticos en economías como la británica y la estadounidense, pero que dichas incertidumbres pueden convertirse en oportunidades para España y para Cantabria.

 

“Con una oportunidad como es el Brexit y el auge de los países emergentes, Cantabria debería estar creciendo a tasas muy superiores”, sentenció, tras lo cual se mostró seguro de que 2017 será un buen año en términos de crecimiento y empleo.

 

“Para los organismos internacionales, España es uno de los dos o tres países que más crecen en la OCDE. Yo creo que 2017 será un año bueno y tranquilo. La expectativa de crecimiento de un 2,5% se puede revisar al alza porque la demanda y el consumo internos están al alza y se prevé una mayor creación de empleo.”

 

No desea, sin embargo, que la bonanza de hace una década se repita, sino que el crecimiento del país, las empresas y los ciudadanos sea más racional. Para él, la recuperación tiene que traducirse en el incremento de la renta disponible por los ciudadanos mediante un aflojamiento de la presión fiscal.

 

“Cuando hablamos de recuperación se pone como baremo los años 2006 y 2007, que fueron un exceso en todos los sentidos –dijo-. Pero las familias han sufrido un aumento importante de la presión fiscal que se nota en el consumo, sobre todo de ocio. Nunca volveremos a los niveles de 2004-2007 y gracias a Dios porque fueron una locura. Y hay que devolver el esfuerzo fiscal, que en España es uno de los más altos de la OCDE,

realizado por las familias y las empresas”.

 

Acuerdo Reino Unido/UE

 

También se mostró convencido de que la salida de Reino Unido de la Unión Europea (Brexit) se saldará con un acuerdo de conveniencia, más allá de las posturas maximalistas de hoy.

 

Para Lacalle, que reside en Londres, “Reino Unido parte de una posición negociadora que lo quiere todo y la UE parte de otra en que no concede nada. Los mensajes son maximalistas y agresivos. Como en el juego de suma cero, ninguno de los mensajes son constructivos y se ajustan a la realidad. De hecho no ha habido una debacle (desde el anuncio del Brexit) y las previsiones de crecimiento de Reino Unido y UE se han revisado al alza desde el referéndum. Habrá un acuerdo con el Reino Unido –aventuró- porque conviene a ambos y no será un acuerdo ‘noruego’ o ‘suizo’. Habrá una solución ‘británica’ para el Reino Unido.

 

Oportunidades para la economía española en la era Trump

A solicitud de muchos asociados, regresa al foro de CEMIDE Daniel Lacalle, economista y asesor económico español de proyección mediática internacional que, en esta ocasión, nos hablará sobre “OPORTUNIDADES PARA LA ECONOMÍA ESPAÑOLA EN LA ERA TRUMP” . 

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En opinión de Daniel Lacalle, España puede volver a sorprender al alza en crecimiento, estimado en un 2,5% para 2017, pero no podemos pensar que todos los problemas se han acabado, porque la Unión Europea seguirá siendo un centro de bajo crecimiento y deuda, con riesgos políticos relevantes en Francia y Alemania. Además, los países emergentes que se agarran a la subida de las materias primas ignorando las tendencias a largo plazo y una China que sigue dando problemas, son elementos a tener en cuenta. Si a eso le añadimos la mirada hacia dentro proteccionista de grandes economías, sabremos que no es un año para relajarse. En nuestra mano está aprovechar todos esos elementos que aparecen como riesgos para atraer mucho más capital y empresas.

 

La receta para 2017 es crear empleo; reducir el déficit y crecer más que la media potenciando el sector exterior; apoyar a las empresas, en especial a autónomos; atraer muchas más grandes multinacionales; y poner en marcha las reformas que los países líderes están implementando, sobre todo bajar impuestos, como Estados Unidos y Reino Unido, que ya apuntan a importantes bajadas y a la eliminación de trabas burocráticas para recuperar dinamismo. Fortalecer la renta disponible de los ciudadanos debe ser también nuestro camino.